|
Así lo asegura el biólogo Juan Domingo Delgado, quien destaca los beneficios ambientales y sociales de "no ejecutar las nuevas vías e infraestructuras previstas para Tenerife". El doctor en Biología por la Universidad de La Laguna, Juan Domingo Delgado García, asegura que el Plan Insular de Ordenación de Tenerife (PIOT) "reconoce que los problemas de movilidad en la Isla puede que no provengan de la escasez de infraestructuras viarias".
En este sentido, Delgado apuesta por frenar la ejecución de nuevas carreteras e infraestructuras, puesto que "ya no tienen cabida". El biólogo tinerfeño recuerda que están en juego "varios millones de metros cuadrados si prosperan las grandes obras que prevé la consejería de Infraestructuras del Gobierno de Canarias en Tenerife: el anillo insular, el tren del sur y el Plan de Ordenación del Sistema Viario del Área Metropolitana". Dentro del proyecto que trata de completar el anillo insular se engloban la ampliación del tercer carril de la TF-1, y la ampliación y retrazado de la TF-5; el Plan de Ordenación del Sistema Viario del Área Metropolitana contempla una serie de obras proyectadas que tienen por objeto descongestionar el tráfico entre Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, como la Circunvalación Oeste (Vía Exterior), la variante de la TF-5 entre Las Canteras y Los Rodeos, la conexión de la Vía de Ronda con el anillo de La Laguna, la Circunvalación Norte (Vía de Cornisa) y la Vía Litoral de la capital, ésta última destinada a descongestionar el tráfico que transcurre por el frente marítimo de Santa Cruz. CALIDAD DE VIDA Al respecto, Delgado considera "preocupante la enorme presión que todas estas obras van a ejercer sobre el territorio, concentración que aún será mayor en la zona metropolitana dado el número y la magnitud de las infraestructuras previstas". "Los impactos no se producirán sólo sobre el medio natural (fauna, flora, etc), sino sobre el propio ciudadano, porque en una isla oceánica y con la mayor densidad de tráfico de las islas de Europa, la calidad de vida no se puede basar sólo en el ínfimo ahorro de tiempo que supuestamente aportaría la construcción de estas infraestructuras", agrega. Según Juan Domingo Delgado, "las mínimas ventajas que supondrían (estas obras) para la población no compensan los daños ambientales causados, tanto en los ecosistemas naturales como en el propio hombre (ruidos, contaminación, pérdida de calidad paisajística, mayor estrés, merma del atractivo turístico, entre otros)". Este investigador sostiene que hay que tener en cuenta que el modelo de transporte que implica este sistema viario "supone un aumento del parque automovilístico, debido a su 'efecto llamada', y la adaptación del territorio al modelo de transporte y no a la inversa, que sería lo lógico". Para el también profesor del Área de Ecología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, "una sociedad desarrollada como la nuestra no requiere ya de tal acumulación de infraestructuras, sino de la inversión en otras necesidades socioeconómicas, como la educación, la sanidad, el trabajo, replantear los centros urbanos y la oferta de vivienda, acondicionar las infraestructuras existentes y fomentar el transporte público, entre otras opciones". TERRITORIO SATURADO Delgado afirma que el tren de alta velocidad previsto para el sur de Tenerife, con un recorrido que ronda los ochenta kilómetros, "no tiene sentido, puesto que aunque puede parecer una infraestructura necesaria, tendría un altísimo coste medioambiental por varios factores: el espacio que ocuparía el nuevo corredor y las zonas de influencia- que no aprovecharían la infraestructura ya existente que supone la Autopista TF-1- y el territorio, que ya está demasiado saturado y no hay sitio para más infraestructuras salvo si sacrificamos los espacios naturales que a duras penas conservamos". El biólogo tinerfeño expone que "si una carretera tiene como mínimo cinco metros de anchura y esto se multiplica por los kilómetros totales de carreteras y caminos de la Isla, resulta una superficie ocupada de 87,7 kilómetros cuadrados, cifra que equivale a casi la mitad de la isla de El Hierro". A su vez, la longitud de las carreteras y pistas tinerfeñas ronda los 17.500 kilómetros, según este investigador, que concluye insistiendo en que "están comprimidas y metidas con calzador en el territorio". |