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Justo Fernández El cambio climático afectará a millones de personas, especialmente, en los países en desarrollo. Tendrá hondas repercusiones en el mundo del trabajo, en los ingresos y en el modo de vida. Los trabajadores, no sólo, habrán de adaptarse a métodos de producción nuevos y menos contaminantes; en muchos casos, sus lugares de trabajo desaparecerán debido a una producción insostenible e, incluso, alguna determinada área geográfica deje de existir. En este marco, injustificadamente, alarmante, para algunos, comunidades enteras tendrán que emigrar o trasladarse o otras zonas.
Aunque estas advertencias puedan parecer exageradas, los cambios de las condiciones meteorológicas ya afectan a sectores concretos. El turismo es uno de ellos. La elevación del nivel del mar, obligara a numerosas zonas costeras y pequeñas islas a afrontar cambios en relación con los puestos de trabajo. Pero, no serán solamente las zonas costeras. Las regiones montañosas se enfrentaran a nuevos retos, que afectarán a la permanencia de sus propias actividades y a las características del empleo. Un estudio de la OCDE advierte sobre la sensibilidad del esquí al cambio climático. Los Alpes, entre 60 y 80 millones de turistas, se encuentran en una situación especial de riesgo y todo parece indicar que se producirán mayores cambios, con menor cantidad de nieve en altitudes bajas, la recesión de los glaciares y el derretimiento del permagel(suelo congelado), en alturas superiores. Esta situación tendría enorme impacto entre los trabajadores del sector, guias turísticos, personal de los hoteles y restaurantes e, incluso, en el sector del transporte. El turismo invernal en las montañas de America del Norte, podría sufrir las mismas consecuencias. En febrero de 2007, la Confederación Europea de Sindicatos(CES), alertaba de las consecuencias del calentamiento global sobre el empleo, en Europa, considerando los retos de una transición, con reducción de las emisiones de CO2, principalmente, en cuatro sectores económicos: producción energética, transporte, producción de acero y cemento y construcción de viviendas. El estudio recomienda la participación activa de los trabajadores en la formulación de políticas y programas de transición en el ámbito del empleo en relación con el cambio climático. El diálogo social y la negociación colectiva son imprescindibles para poner en práctica políticas de adaptación o de mitigación de las consecuencias. Aunque el estudio se centra en la Unión Europea, lógicamente, se requeriran políticas similares en los países en desarrollo, para atenuar las consecuencias sociales del cambio climático y su repercusión en los trabajadores. Es hora de actuar. Los trabajadores y sus organizaciones tienen un papel primordial que jugar. Constituyen factores esenciales en la batalla por el desarrollo sostenible. Para la transición entre las actividades económicas insostenibles a otras de mayor sostenibilidad, trabajadores, empresarios y administraciones deberán cooperar. El diálogo social a escala nacional mediante la planificación, la educación y la preparación frente a los cambios facilitará, en alguna medida, la consecución de una mayor equidad y eficacia. En los ultimos años, los sindicatos han desplegado una fuerte actividad, presionando para conseguir los derechos establecidos por las Naciones Unidas, en lo que afecta al “desarrollo ecológicamente sostenible”. En la 12ª Conferencia de las Partes(COP12), celebrada en noviembre de 2006, 32 sindicalistas procedentes de 12 paises, participaron en un programa de consultas, con las delegaciones gubernamentales, orientadas a impulsar la ejecución del Tratado de Kyoto. Las prioridades promovidas por los sindicatos, sobre el cambio climático y los programas nacionales de trabajo decente(PNTD), deberan ser defendidas en todos los ambitos de la acción sindical: 1)-Determinar las vinculaciones entre el cambio climático y el empleo. 2)-Establecer los vínculos entre cambio climático con el desarrollo sostenible. 3)-Participación de los trabajadores en la determinación de las politicas de cambio climático.4)-Favorecer soluciones energéticas sostenibles y basadas en un uso intensivo de la mano de obra.6)-Acuerdo para repartir equitativamente la carga de reducción de las emisiones entre los países en desarrollo y desarrollados, más allá de 2012. Según el informe de la ONU, España será uno de los países en los que el cambio climático tendrá mayores repercusiones negativas, sobre todo, en las zonas costeras, donde el nivel del mar subirá medio metro, provocando un retroceso de las playas, entre 20 y 40 metros y la desaparición de muchas de ellas, mientras, las lluvias se reducirán hasta un 40%, provocando graves pérdidas en los cultivos. Canarias será una de las comunidades más afectadas, por la subida del mar. Perderá parte de sus playas en un período de 50 años. Pese a que los expertos reclaman una actuación mundial coordinada, no pueden olvidarse las imprescindibles acciones nacionales, autonómicas o locales. Sin embargo, en España, tenemos mala suerte. El 9 de marzo, puede ganar las elecciones un personaje que, sólo, hace unos meses intentó ridiculizar, el temor de millones de ciudadanos, la preocupación suscitada en el mundo científico y los organismos internacionales, por las desastrosas consecuencias, que comienzan a percibirse, a causa del cambio climático. Mariano Rajoy, con desparpajo increíble, utilizando a un primo, fisico, de Sevilla, actuó como defensor de los intereses de los sectores empresariales con mayores responsabilidades en la actual situación, de contaminación y calentamiento global, intentando ridiculizar a quienes vienen advirtiendo de los riesgos que amenazan a la humanidad, de seguir con el actual sistema de producción y tratamiento de desechos contaminantes. Según Rajoy, su primo, “ha traído a diez importantes científicos del mundo y ninguno le ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años”. La rechifla generalizada, de partidos políticos, organizaciones científicas, de defensa del medio ambiente se incrementó, cuando el secretario general de la ONU y 3.000 expertos, del IPCC, reunidos en Valencia, reclamaban medidas urgentes. De improviso, Rajoy, mandó a su “primo” a paseo y se convirtió al ecologismo y anuncian una ley contra el cambio climático, prometiendo plantar ¡¡quinientos millones de árboles!!, en cuatro años. Según El Mundo, (7-2-08), en la campaña electoral de 2004, había prometido plantar 800 millones de árboles. Ahora, 300 millones menos. Parecen existir pocas dudas de quien inspiró su transformación. Sarkozy, que consideró el cambio climático, como “ una prioridad para cualquier Administración” . Asimismo, parece ser el inspirador del “contrato” xenofobo con los inmigrantes y la ampliación de la edad penal a niños de 12 años. |