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Hoy tengo un motivo más para sentirme orgulloso de ser maestro, sindicalista y director de un centro educativo. Mis compañeros y yo hemos dado un ejemplo más de inteligencia y dignidad profesional.
Un sector de la clase política “profesionalizada”, instalada en la cultura del pelotazo, del populismo rancio y demagógico, del uso del poder al servicio de sus intereses de partido y de sectores empresariales afines, daba por hecho que el profesorado era una mercancía en venta y en plenas rebajas. ¡Tremendo error!. Yo, particularmente, y creo que gran parte de mis compañeros y compañeras, hemos dicho un rotundo NO a muchas cosas: -A autoinculparnos de los males que aquejan a la educación pública canaria. -A responzabilizarnos en exclusiva de su mejora a cambio de un dinero escaso y mal repartido. - A introducir el virus de la desunión y la competitividad en una profesión que requiere la colaboración y el trabajo en equipo, aceptando escalafones retributivos injustificados por el desarrollo del mismo trabajo. - A ser cómplices de un engaño social que pretende ocultar los continuos recortes de la inversión pública en beneficio de la privada. -A renunciar a unas condiciones laborales dignas y a unos medios suficientes que nos permitan dar una respuesta más eficiente y profesional a los serios problemas de desajuste social, integración y diversidad que acumulan los centros educativos en nuestra sociedad. -A renunciar a la homologación, a una revalorización económica y social equiparable con los demás funcionarios de la comunidad autónoma. -A permitir que se nos difame públicamente, que se nos falte al respeto, que se insulte nuestra inteligencia con propuestas y métodos tramposos. -A que se hagan campañas electorales y carreras políticas a nuestra costa. Por todo ello quiero expresar mi satisfacción y hacer extensiva mi felicitación a mis compañeros de profesión. La lucha por la calidad y la dignidad continúa. Bernardino Ruiz Velázquez. |