Advierte que “estamos ante una podredumbre generalizada de este sistema y esa podredumbre no tiene solución si no se cambian las leyes electorales, las leyes de financiación de los partidos y si no se castiga con penas de cárcel muy duras a los políticos corruptos por la gravedad de lo que hacen” SB-Noticias.- Ramón Trujillo, coordinador de IUC en Tenerife, analizó en Radio San Borondón la corrupción política, una práctica ilícita cada vez más extendida, que está afectando principalmente al Partido Popular con escándalos como el Gürtel o el Palma Arena, pero que en Canarias afecta a fundamentalmente a los partidos que sustentan al Gobierno (CC y PP) y afirma que “los vínculos entre la política y una pequeña minoría del empresariado, muy poderosa y muy bien organizada, es capaz de instrumentalizar la política en beneficio de sus intereses privilegiados, minoritarios y a costa del interés público y de los recursos públicos”.
Trujillo afirma que con todo lo que hemos conocido sobre estos escándalos “realmente lo que se confirma es que las irregularidades cada día son más regulares” en el sentido de que el juego limpio ha derivado en su cotidianidad a la trampa política, “en tanto que se normaliza en esta degradadísima democracia, porque es realmente lo que hay encima de la mesa para quien quiera observar con una cierta honestidad” ya que “estamos hablando de financiación ilegal de partidos y financiación inmoral de personas que se lucran incluso de los escándalos de los principales implicados”, como en el caso de Jaume Matas (ex presidente de Baleares por el PP). Explica que con el salario real de una persona, la fianza de tres millones de euros que ha pagado recientemente Jaume Matas se tardaría en ahorrar unos 153 años, de ahí que considere “una vergüenza pensar incluso que hay un banco que avala 3 millones de euros a un político imputado para que abone la fianza cuando hay empresas que están cerrando por no conseguir créditos por cuantías muy inferiores a esas”. Desde su punto de vista, “al final está claro que los vínculos entre la política y una pequeña minoría del empresariado, muy poderosa y muy bien organizada, es capaz de instrumentalizar la política en beneficio de sus intereses privilegiados, minoritarios y a costa del interés público y de los recursos públicos”. El dirigente de IUC cree que “esa realidad cada día se va configurando más, cada día funciona más, cada día se va normalizando más”, porque con más frecuencia “aparecen estos escándalos de corrupción, que además, se trata de cuestiones muy difíciles de que afloren y difíciles de probar”, ya que “es difícil que alguien se vaya de la lengua”. Ramón Trujillo advierte que “por cada caso que aflora, tenemos que pensar que hay una buena cantidad de ellos que no afloran”, porque evidentemente, pasa con casi todas las tipologías delictivas, con casi todas las tipologías de comportamiento ilícitos, por ello afirma que “estamos ante una realidad de corrupción y de cinismo de una buena parte de la ciudadanía”. Recuerda que hace unos días informaba el diario Público de una encuesta en la Comunidad de Valencia en donde un porcentaje significativo de votantes del Partido Popular, alrededor de 160.000 personas, “consideraban que Francisco Camps es responsable del comportamiento corrupto del que se le acusa” pero a pesar de ello, dejan claro que le volverían a votar, algo que “es más preocupante que la propia corrupción en sí”, es decir, para él es más peligroso el hecho de que la corrupción se vaya aceptando como algo normal y cotidiano que la propia conducta corrupta, en la medida de que “se va aceptando que la política es eso y que la política es pactar con el poder del dinero”. Advierte que “estamos realmente ante una podredumbre generalizada de este sistema y esa podredumbre no tiene solución si no se cambian las leyes electorales, las leyes de financiación de los partidos y si no se castiga con penas de cárcel muy duras a los políticos corruptos por la gravedad de lo que hacen”. Trujillo señala que “sin cambios en las leyes electorales que empiecen a neutralizar la interferencia del poder del dinero en la política, sin cambios en los mecanismos de financiación en los partidos y sin penalizaciones severas al político corrupto, la corrupción va a ser la norma” porque desgraciadamente “hay una parte de la ciudadanía que lo acepta, lo que es más preocupante que el hecho de que realmente haya un corrupto”, porque “uno puede pensar que es una anomalía y que se le castiga, se le persigue, se le expulsa, se le excluye políticamente hablando y que se le persigue jurídicamente hablando, pero, cuando ya empieza a haber sectores importantes de la ciudadanía a los que eso les da igual, como de una manera especial ocurre en Santa Cruz de Tenerife, pues uno piensa que estamos todavía muy lejos de una cultura democrática, de una sociedad democrática y que eso está todavía por construir”. |