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Ya estamos en Abril y aunque sectores numerosos de la ciudadanía puedan percibir como trascendentales las elecciones de Mayo (por la necesidad agobiante del cambio político, económico y social en Canarias) sólo se vislumbra continuismo. Esa es la conclusión que inevitablemente se deriva de la realidad política actual que se están guisando para comérsela fundamentalmente los “trillizos” (PSOE, CC y PP), asociados de dos en dos en muchas instituciones, reuniendo así las pertinentes “mayorías de gobierno”. Todo ello, a pesar de las apariencias irreconciliables que se encargan de transmitir desde ahora hasta el día de las elecciones.
Pero, claro, ¿y todo el esfuerzo de movilización y lucha popular habido en esta legislatura que ha respondido a la necesidad de cambio y ha fortalecido la expectativa de su materialización?, ¿va a ser defraudado?. Todo indica que sí, ya que las fuerzas políticas y sociales que hemos apoyado dicha movilización no vamos a ver articulada la necesaria alternativa político-electoral unitaria y madura que sea expresión cabal de los deseos de cambio y transformación expresados en la calle por muchos miles de personas. A causa de esta lamentable situación, están dadas las condiciones para la dispersión del voto de izquierdas hacia diversas opciones electorales, además de hacia el voto en blanco o la abstención. Y vuelve a aparecer con fuerza el maldito “voto útil” al PSOE, es decir el robo de los deseos de cambio por quienes no merecen esa confianza, como ya lo han demostrado de sobra y que no dejarán de seguir dando muestras de ello, incluidas diversas personas de ese partido, supuestas “excepciones”, entre ellas el candidato estrella López Aguilar. Pero pesa mucho la transformación que se ha producido en nuestro pueblo, con la salida a la calle de tanta gente joven que confluyendo con lo más sano de generaciones anteriores han elevado su nivel de compromiso y organización a extremos no vistos desde los años de la llamada “transición” o de la lucha contra la OTAN y que esto no se traduzca en un recorte del poder de los “trillizos” a favor de una fuerza unitaria de la izquierda surgida de estas favorables condiciones. De tales condiciones, el principal y valiosísimo logro que debemos cuidar y potenciar sin ningún género de dudas es Asamblea por Tenerife, movimiento social que, como tal, no se presenta a las elecciones aunque no es indiferente a ellas, motivo por el cual va a intervenir en la coyuntura electoral con su campaña informativa YA ESTÁ BIEN. Precisamente es AxT la clave para el futuro, no sólo de la existencia de un movimiento transformador de la sociedad canaria sino también de la mencionada articulación de la alternativa política unitaria de la izquierda transformadora (con inclusión del uso de la lucha electoral) que deba desplazar del poder político a las élites corruptas o consentidoras del actual sistema caciquil, haciendo retroceder a su vez al poder económico y social que lo sustenta. Será un mayor desarrollo y maduración del movimiento social el que cree las condiciones a medio plazo para la materialización de la fuerza que haga posible un auténtico cambio político, económico y social. Hoy por hoy, ni el movimiento social se plantea una estrategia de poder que consolide sus avances políticamente, ni la mayoría de las organizaciones que han apoyado a AxT, dicho con todos los respetos, ha demostrado el suficiente grado de coherencia necesario. Han dado hasta ahora demasiadas muestras de sectarismo, afán de protagonismo, oportunismo electoralista e improvisación, lo que por la dilatada experiencia que debiera atesorar a estas alturas la izquierda canaria nos advierte ante una posible unidad electoral inmadura, pegada con alfileres, que al final tiene más consecuencias no deseadas que avances históricos reales (a pesar de algún caso espectacular como fue el de la UPC, cosa que digo con carácter autocrítico ya que yo fui miembro de su dirección). Una alternativa electoral transformadora tiene esos dos condicionantes para acertar y ser duradera, ha de ser expresión de una estrategia madura de poder político y ha de estar estrechamente ligada a las movilizaciones. Sin el contrapoder social y político de la lucha de masas en la calle se repetirán las mismas derivas oportunistas de diversas experiencias conocidas. En los aspectos programáticos es necesaria una apuesta decidida por la transformación económico-social, aunque se propugnen en ese terreno la redistribución de la riqueza, la lucha contra la pobreza y contrarrestar o eliminar los beneficios empresariales derivados de la RIC, se precisa un análisis profundo acerca de las medidas anticapitalistas a adoptar para lograrlo y el papel del pueblo trabajador, en cuanto a la construcción del correspondiente contrapoder que sea capaz de hacer efectivas las mencionadas medidas. La formulación de una alternativa de poder popular y las posibles vías para su articulación han de presidir como planteamiento estratégico, los diversos pasos para ir avanzando en sucesivas etapas de desarrollo político y organizativo. Dichos pasos deben pasar en líneas generales por el ejercicio de la democracia participativa, por la sociedad organizadamente, no sólo individualmente y por la participación de los movimientos sociales a través de la democracia directa en el ejercicio del poder político, económico y social. Para la conquista de dicha democracia avanzada, debemos atenernos sin remedio a la correlación de fuerzas que determina si se puede lograr sólo mediante la movilización o si se precisa también la lucha electoral. En las condiciones actuales es inevitable que debamos apoyarnos también en la vía electoral, estando obligados a impulsar la construcción del correspondiente instrumento político-electoral unitario. Tiempo al tiempo pues, nada de unidades electorales con los pies de barro y sí a una alternativa política unitaria a medio plazo, el que marque la maduración del movimiento social que pasará, entre otras cosas, por plantearse la inevitable cuestión del poder, social, económico y político. Sólo surgiendo de las entrañas del movimiento social transformador maduro tendremos verdaderas garantías para la unidad de la izquierda. A su vez, para tal desarrollo de dicho movimiento social, habrán de experimentar las diversas organizaciones de izquierda el correspondiente proceso de maduración que pasa necesariamente por hacer algo que algunas de ellas no están haciendo, volcarse con todas sus energías y sin afanes de protagonismo estériles en la potenciación del movimiento social y político unitario que es AxT. |