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 Audio de la entrevista a Pepe Villalba
Audio de la entrevista a Mery Pita
SB-Noticias.- Pepe Villalba, miembro del colectivo Otra Canarias es posible, reflexionó en Radio San Borondón sobre la necesidad de conformar un movimiento social unido de todo el archipiélago, considera que el elemento principal del ideario de este colectivo social es que se pone en evidencia que realmente sí existen alternativas al modelo actual de Canarias, lo que contrasta con la teoría divulgada por los políticos de que no existen esas alternatinas, y explica que Otra Canarias es posible apuesta por un modelo de desarrollo sostenible desde una visión distinta de la realidad actual de Canarias.
El colectivo señala que partiendo de la situación actual de Canarias es posible buscar salidas coherentes y responsables, configurando esta alternativa en diferentes ejes como la necesidad de generar un modelo de desarrollo sostenible, apostar por la cohesión social, el empleo y los derechos laborales y sociales, la ruptura con la era de los hidrocarburos, una apuesta decidida por la soberanía alimentaria, poner en valor el territorio, recuperar una banca pública, apostar por un espacio autocentrado en la zona geopolítica propia y no la potenciación de África como nueva frontera de expansión del capitalismo y, fundamentalmente, una apuesta real y efectiva por la ciudadanía, un conjunto de medidas que posibilitaría avanzar hacia esa otra Canarias es posible. Opina que la ciudadanía se ha visto relegada a ser el elemento más frágil de esta sociedad por culpa de la victoria del neoliberalismo, por ello la vertebración de toda la sociedad, junto con la creación de organizaciones que apuesten por las alternativas, serán las herramientas primordiales para revertir esa situación. Sobre la situación sociopolítica actual de Canarias, lamenta que el archipiélago alcance en 2010 una tasa de paro del 30%, toda vez que sufrimos una bestial crisis en donde no se vislumbran los brotes verdes anunciados hace meses, porque cada día se evidencia que en las islas se está produciendo un proceso de profundización toda vez que lo que se ha propuesto como salida al problema es avanzar en el modelo que nos ha conducido a este desastre, en Canarias, una apuesta por las grandes infraestructuras y por el cemento. Ante este modelo depredador del territorio, ante un modelo causante de la crisis y que los dirigentes políticos quieren perpetuar, los ciudadanos deben revelarse y dar una respuesta coordinada, porque sólo mediante la unión de todos los movimientos sociales de Canarias podrá ser realista una lucha para conseguir esa otra Canarias deseada. CARTA ABIERTA DEL MOVIMIENTO CIUDADANO “OTRA CANARIAS ES POSIBLE” La crisis actual, originada por el sistema financiero global, hace metástasis en la economía real, poniendo en cuestión el modelo de crecimiento capitalista basado en la especulación financiera. Ha colocado a la civilización humana ante una grave crisis social, ecológica y climática La idea de que el mundo no tiene límites, de que el crecimiento perpetuo, sin fin, es posible en nuestro planeta finito, es un desatino. Nos encontramos en un tiempo de conflicto, de aumento de los desequilibrios y desigualdades, de agrandamiento de los abismos entre los pueblos y sus habitantes, propiciando el retroceso planetario de la democracia, los derechos humanos y la justicia social. Nos hallamos ante un nuevo recrudecimiento en lucha por la redistribución de la riqueza, tanto a nivel mundial como local, que esta diseñando un nuevo ordenamiento geopolítico global. En Canarias ya vivíamos el agotamiento de la versión local del modelo, basado en el cemento y el turismo, cuando estallan las hipotecas basura en EE.UU. En nuestras islas, el desarrollismo especulativo, y su corolario de corrupción, ha alcanzado cotas insufribles. Canarias presenta cifras alarmantes: una renta per cápita muy por debajo de la media nacional, un desempleo entre los más alto de todo el país, una incapacidad de crear empleo estable, los más altos de fracaso escolar, una cobertura social insuficiente y en continuo deterioro, en definitiva un sombrío panorama, ante el que nuestros plutócratas sólo dan muestras de desconcierto, falta de liderazgo y permanente subordinación de los intereses generales a sus estrechos intereses empresariales. Una actitud que forma parte de la general incapacidad de los gobernantes de hacer posible un mundo distinto desde unos gobiernos débiles, sometidos al poder de un capitalismo insaciable y de unos ciudadanos que hemos ido dejando en las manos de unos y de otros la plural y realmente democrática gobernación mundial. Estamos ante recetas que sólo delatan una nueva vuelta de tuerca en el proceso de concentración de la riqueza; intento de un nuevo traspaso de las rentas del trabajo a un número cada vez más reducido de detentadores del poder económico real, tanto en los ámbitos local como global. Hoy más que nunca se hace necesario desmantelar "el edificio de ilusiones que se vende como democracia de libre mercado para que el ser humano sobreviva y para hacerlo se requiere un enfrentamiento con el modelo que busca proteger los intereses de la minoría opulenta contra la mayorías" (Chomsky). Es el momento de abordar los problemas estructurales que aquejan a nuestra economía, de construir alternativas concretas al neoliberalismo, a escala mundial, regional y local. Alternativas que a nivel global pasan por acabar con la actual arquitectura financiera internacional y con los Paraísos Fiscales que le dan soporte vital, verdaderos Estados Corsarios al servicio del capital financiero globalizado y arietes contra el control democrático de la economía. Es el momento del desarrollo sostenible. Entendemos que el concepto de desarrollo al uso, es decir, el crecimiento continuado de la economía basada en el crecimiento ilimitado del consumo de energías fósiles y de la producción es inviable (dada la finitud del planeta y sus recursos) y, por consiguiente, que un auténtico concepto de desarrollo sostenible debe entenderse como "evolución hacia la sostenibilidad" (no hacia el crecimiento económico exclusivamente), "socialmente equitativo, ambientalmente soportable y económicamente eficiente" (que aminore las diferencias entre los humanos), "global" (que alcance a todo el planeta) e "integrado" (en el sentido que atienda a todas las necesidades que satisfacen la vida de los seres humanos y del ecosistema actual, sin perjudicar a las generaciones futuras). Es el momento de la cohesión social y el empleo, de los derechos laborales y sociales. Cuando una derecha recalcitrante, que batalla desde la oposición política y desde los distintos entramados del poder económico -organizaciones empresariales, grandes empresas, fundaciones, medios de comunicación...- para aprovecharse de la situación y plantear recortes a los logros sociales conseguidos a lo largo de siglos de lucha obrera, intentando, entre otras cosas, el despido libre, sin olvidarnos de los contratos basura, la ausencia de contrato y la intimidación a las personas bajo riesgo de perder su trabajo. Cuando frente a todo esto, nos encontramos con sectores importantes de la izquierda política y sindical incapaces de invocar un nuevo modelo, limitándose a parchear la situación y a intentar suavizar un sistema para el que no encuentran una alternativa movilizadora de los distintos sectores de la sociedad. Es el momento, de reivindicar el trabajo como fundamento del crecimiento económico sostenible, fuente esencial de los derechos de ciudadanía social, y, consecuentemente, la defensa de las conquistas de la clase obrera, que exige la revocación de la legislación que consagra la liberalización neoliberal del mercado laboral. Pero también es el tiempo de avanzar hacia nuevas conquistas civilizatorias que representan la Renta de Ciudadanía o las nuevas concepciones sobre la distribución de los tiempos sociales. Es el momento de impulsar valores como el esfuerzo personal, el estímulo de la formación constante y el valor de la igualdad, como principio de justicia y eficiencia Es el momento de apostar por los sectores estratégicos para el desarrollo de políticas igualitarias como el de la educación con una escuela pública cada vez más deteriorada y abandonada y con unos índices de fracaso alarmante, y la sanidad, donde se ha venido produciendo una pérdida constante de las prestaciones universales y la atención en los servicios públicos, frente a su privatización. Es el momento de sacar del mercado la satisfacción de los derechos sociales. La alimentación, la salud, la educación, la cultura, la información no son mercancías, son derechos ciudadanos que no pueden estar a merced del mercado, como dicen, "los mercados, que son una realidad económica, son muy buenos siervos, pero pésimos amos". Hay que reconocer que todo no es mercancía, rescatar la dignidad del trabajo humano, convertido en un simple instrumento de acumulación de capital que se le usa y se le desecha. El trabajo humano no es un medio más de producción, es el fin mismo de la producción y lo que hemos visto en los últimos años de crecimiento espectacular ha sido la precarización escandalosa de las condiciones laborales. Es el momento de la ruptura con la "era de los hidrocarburos". Apostar por la máxima soberanía energética, que nos libre de la dependencia de los combustibles fósiles, mediante el impulso al ahorro energético, el empleo de las energías renovables a todas las escalas y del abandono de los megaproyectos gasísticos y petroleros. Es preciso reorientar el modo en que se están desarrollando las energías renovables. Su actual enfoque, lejos de fomentar una democratización y difusión de esta forma de capital, consolida nuevos caciquismos y concentra el poder de un sector tan estratégico como la energía eléctrica en pocas manos. En este sentido se hace imprescindible detener el proceso de enajenación de unos bienes (sol, viento o mareas) patrimonio de la humanidad que no pueden estar al beneficio de unos pocos. Así, con urgencia, a los Ayuntamientos que se comprometan a consorciarse en una única Autoridad Insular, sin necesidad de concursar, deberían otorgárseles permiso para la instalación de plantas de energías alternativas. Garantizando que los flujos financieros que se obtengan se destinen al mantenimiento y mejora de los servicios sociales municipales. Es el momento de la soberanía alimentaria. Sin despreciar la continuidad del apoyo a las producciones tradicionales dedicadas a la exportación, existe un consenso cada vez más amplio en que el gran protagonismo del impulso contemporáneo debe ser recuperar las producciones del mercado interior. a apuesta por la máxima autosuficiencia en la producción de alimentos, mediante la protección de la agricultura y la ganadería tradicionales y en particular la ecológica. El impulso de la agricultura y acuicultura tecnificadas, autosuficiente (libres de recursos energéticos fósiles), ecológica (libre de tratamientos químicos y transgénicos), de alta y garantizada productividad. Es el momento para la puesta en valor del territorio. La protección de los espacios naturales y, sobre todo, la protección de los suelos agrícolas productivos -como bien escaso de alto valor estratégico- deben ser el centro de la política para el territorio. La rehabilitación ha de ser una de las claves para la reconversión del modelo socioeconómico canario, reemplazando la ocupación de nuevo suelo por la intervención que restaura lo ya construido o transformado. Es preciso frenar el paquete de grandes infraestructuras previstas en Canarias (macropuertos, macrocárceles, macroaeropuertos, anillos insulares, etc.) por innecesarias, costosas, centralizadoras de la inversión y el poder, y nada redistributivas. Bajar la escala de las intervención en la obra pública, en las infraestructuras, supone en buena medida atender a las necesidades humanas, requiriendo a menudo muy poco capital y mucha mano de obra. Es el momento para recuperar una Banca Pública. Necesitamos una banca pública que intervenga activamente en la adaptación de las hipotecas al presente de crisis, que preste servicios bancarios de calidad a precios razonables y que contribuya a dotar de crédito a las pequeñas y medianas empresas que cuenten con proyectos de inversión viables. No podemos permitir que la única Banca Pública hoy existente (las Cajas de Ahorro), a las que ya se les ha despojado de buena parte de sus objetivos sociales, sean entregadas al capital privado. Es el momento de construir una sociedad autocentrada en su espacio geopolítico. Es el momento de la ruptura con el papel que Canarias ha jugado en el sistema que se empieza a construir con la expansión del naciente capitalismo europeo, que en el S. XV ya integra a las Islas como plataforma logística para su expansión Atlántica. Hoy cuando África se convierte nuevamente en campo de batalla entre las potencias globales, y nuestras burguesías insulares nuevamente pone en valor la "renta de situación", se disputan al "amigo americano" o se hacen embajadores de los chinos, habla de las oportunidades que representa la, hasta hoy, despreciada África. Al tiempo que emprende lo que llama la "internacionalización de las empresas canarias" sirviéndose para ellos del control de los resortes del poder autonómico y de la instrumentalización de la llamada ayuda al desarrollo. No es el tiempo de "plataformas logísticas" para el expolio africano, no es el tiempo de apostar por ser hub aeroportuario al servicio del comercio global. Es el momento de optar por propiciar un espacio de codesarrollo, abandonando los viejos conceptos neoliberales de integración, por mecanismos de cooperación y codesarrollo en la construcción de un espacio económico regional sostenible. Es el momento de la ciudadanía. Entendemos que "para pasar de una época de cambios a un cambio de época es imprescindible que produzca la reacción de la sociedad, que ya no puede permanecer impasible, espectadora, testigo de lo que sucede, sino que tiene que participar activamente para que los gobiernos sean auténticamente democráticos, es decir, actúen en virtud de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y escuchen y respeten todas las opciones." (F. Mayor Zaragoza) Tenemos el convencimiento de que ningún proyecto de (re)construcción social de Canarias, de salida de la actual situación de crisis, será posible si no se sustenta en el empoderamiento de un fuerte movimiento social articulado en torno a un modelo alternativo de país, que es más que una alternativa económica. Un modelo alternativo de sociedad, lejos de la individualista y egoísta que el neoliberalismo propone. Una sociedad que basada la cooperación, la participación, la democracia real, la igualdad de género... persiguiendo el siempre actual ideal republicano de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Lo que no podemos hacer es pensar siempre que los problemas -que hemos consentido en buena parte con nuestro silencio y abstención- sean solucionados por quienes no supieron atajar oportunamente sistemas basados en la desregulación y la especulación. Sólo desde un amplio debate social donde la participación ciudadana no sea un mero adorno a políticas decididas en cenáculos políticos-empresariales, se puede afrontar una salida de la actual crisis sin que los perdedores sean siempre los mismos. Ese debate social nunca será propiciado desde el Poder, sólo desde una presión social organizada y constante será posible afrontar el reto de la construcción de una Canarias para un Mundo más justo, libre y solidario, y viceversa, porque la crisis global del capitalismo está fundiendo los planos y los plazos de lucha, lo local y lo global, el corto plazo y el futuro. Por eso, todo puede acabar resumiéndose en luchar ya por un modelo económico y social alternativo al capitalismo realmente existente. La discusión, el análisis y el intercambio de ideas, es importante, pero lo es mucho más el que, precisamente desde ahí, ocupemos la realidad. Es inexcusable ganar la batalla de las ideas en la sociedad. La "batalla" de que las alternativas son posibles, necesarias y urgentes, pero requieren la movilización y organización consciente de la sociedad en pos de ellas. Tenemos el deber de hace aflorar públicamente -y convertirlo en una fuerza de cambio- la existencia, y la pugna, entre distintos modelos de país. No sólo pedimos acción a los políticos, sobre todo llamamos a la sociedad que se movilice. En un momento en que el suelo se mueve bajo nuestros pies, cuando todo es posible, es el momento de la construcción de la Otra Canarias Posible. POR TODO ELLO los signatarios de esta carta, intelectuales, artistas, poetas, hombres y mujeres de la ciencia y la tecnología, ciudadanos y ciudadanas, vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras, gentes de buena voluntad, testigos de tiempos históricos difíciles, partícipes de una época de cambios, pero sobretodo conscientes de la necesidad de un CAMBIO DE EPOCA, llamamos apoyar y a participar en la construcción del proceso ciudadano OTRA CANARIAS ES POSIBLE. |