Marcos J.R.C. es el presunto autor, hace justo una semana en La Garita, del intento de secuestro de la menor Sandra D.. Esta y otras dos niñas cuyos padres denunciaron intentos de secuestro en Vecindario, hace casi un año, y en Telde, horas antes de su detención, participaron esta tarde en una rueda de reconocimiento, aunque fuentes de la investigación no han aclarado si las tres, o sólo alguna de ellas, han reconocido al supuesto secuestrador.
Después de un intenso interrogatorio al que se ha sometido al detenido, junto al que la policía ha participado en tres registros en otros tantos lugares de la isla en las últimas 24 horas, este ha sido trasladado en un furgón de la Guardia Civil, supuestamente con destino al centro penitenciario de Salto del Negro.
Marcos J.R.C., detenido el pasado martes, fue sometido al interrogatorio por el juez, aunque antes fue incluido entre otros individuos en una rueda de reconocimiento en la que participaron Sandra D. y otra menor cuyos padres denunciaron hace casi un año otro intento de secuestro en Vecindario, apenas unas semanas antes de la desaparición del niño Yéremi Vargas en la misma localidad de Santa Lucía de Tirajana.
Los investigadores tratan también de buscar pruebas de la posible relación de estos casos con la desaparición de Yéremi Vargas y, también, de la adolescente Sara Morales, que tampoco volvió a su casa en el barrio de Escaleritas de Las Palmas de Gran Canaria el 31 de julio de 2006, y de la que tampoco se sabe nada desde entonces.
Las posibles pruebas incriminatorias han sido recogidas de un horno crematorio en desuso, situado en una nave industrial de Salinetas, de la que Marcos J.R.C. era copropietario, así como en un local comercial junto a su domicilio en la calle Ángel Guimerá de la capital grancanaria y en un taller del puerto de La Luz, donde también trabajó. Además, también se ha registrado una furgoneta encontrada junto al recinto industrial en la que, al parecer, se han encontrado restos de sangre.
En todo caso, los investigadores pronostican que el hallazgo de pruebas tardará aún algún tiempo, dado el volumen de los objetos recogidos para analizar y el estado de abandono y suciedad en que se encontraba, por ejemplo, la nave de Salinetas donde la policía empleó casi diez horas en realizar indagaciones.