El primer año se contó con la participación de 22 grupos folclóricos. Manuel Gil, presidente de la Asociación de Vecinos del lagunero barrio de San Lázaro lo recuerda como “una cosa extraordinaria, apoteósica”, y explica que algunos grupos se tuvieron incluso que marchar sin actuar, pues la noche se hizo demasiado corta.
Desde entonces, distintos grupos acuden cada año a esta cita de la cultura canaria de manera desinteresada. Cuenta Gil que pasan un buen rato familiar, pues los vecinos aportan comida de sus casas y la noche se hace muy amena.
De la imaginación de Andrés Pérez, vicepresidente de la mencionada asociación vecinal, parten las ideas para la decoración y el engalanamiento del barrio que cada año sorprende y encanta a los vecinos, que colaboran en su plasmación. El Calvario, joya artística religiosa del lugar, recién reformado, se va a estrenar de nuevo tras recuperar su lustrosa imagen de antaño.
Y es que, como recuerda Manuel Gil, los vecinos del barrio llevan unos 18 años “dándole la paliza” al Cabildo, al Obispado, y otras instituciones para recuperar este Calvario, fundada por los frailes capuchinos en 1678.
Todo aquel que lo desee, puede aún reservar una mesa poniéndose en contacto bien con la Asociación de Vecinos o con la Agrupación Arraigo. “El que no haya venido que se dé un saltito, porque es algo maravilloso. No tiene comparación ni con el de La Orotava, ni con San Benito,... No es por nada, nos sentimos orgullosos de nuestro barrio”, concluye Gil.