Entrevistamos a Jonathan Matias Marrero, apoderado de la empresa Comunidad de Aguas Valle de Candelaria SL, una empresa en la que trabajan tres familas. Mientras hablamos nos dan las diez de la noche, una llovizna fina moja la acera y ellos se preparan para intentar dormir, una vez más, en su vehículo estacionado frente al edificio múltiples-II en la avenida de Anaga. Como vienen haciendo desde hace casi tres semanas.
Jonathan dice que sólo defiende su negocio y su medio de vida, porque su empresa es un negocio en el que participan 3 familias. Explotan un pozo de agua en Candelaria. Llevan más de tres semanas acampando a la entrada del edificio múltiples II y hoy día 27 de noviembre, uno de los directivos de la empresa ha iniciado una huelga de hambre, que él mismo Jonathan secundará en breve.
Se quejan de la presión dela compañía Unelco y de los continuos sabotajes que reciben sus instalaciones. Según ellos Unelco les factura un consumo desproporcionado que los motores de bombeo nunca pueden consumir. Además, aporta un rosario de denuncias que han interpuesto desde 2005 contra la compañía Canal de Araya y algunos de sus directivos. En el fondo subyace la sospecha de que Canal de Araya se quiere quedar con su pozo.
Según Jonathan, su empresa tiene un contrato con Canal de Araya a quienes vendían parte del agua que produce y, al mismo tiempo, también suministran agua para regadío. Las presiones que reciben de Canal de Araya, cuyos accionistas y directivos tienen vínculos más que evidentes con la política insular y local, les lleva a pensar que el pez grande se quiere comer al chico.
Canal de Araya recibe subvenciones, con dinero público, para arreglar las deficiencias de un canal por el que discurre un oro líquido que nos cobran, lógicamente, a precio de oro. Pero para ellos todo son problemas y sabotajes mientras Canal de Araya se nutre de subvenciones con dinero público. Nos aportan en un CD más de 70 fotos del Canal de Araya. “Si yo viviera en Santa Cruz no bebería agua del grifo”, nos dice Jonathan.
También nos dice Jonathan que tras el vertido de gasoil al canal de Araya tuvieron visita de la Policía. Ellos cuentan que las cámaras de seguridad del múltiples – II les salvó de ser sospechosos del vertido de gasoil, pues llevaban ya varios días acampados, bajo la estrecha vigilancia de las cámaras de seguridad cuando se produjo el vertido de gasoil en el Canal. Nos cuenta que el Seprona no encontró evidencia alguna que relacionara su grupo electrógeno con el vertido de gasoil. ¿qué es lo que está pasando?