Juan Fernández del Torco Alonso, presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan).-
Nuestro Texto Constitucional acoge un conjunto de principios rectores que han de satisfacerse de manera ineludible porque son los pilares sobre los que se asienta el Estado Social de Derecho, e indudablemente entre éstos debemos mencionar al Trabajo.
Pero, el trabajo es algo más que un principio rector de política social, como podría ser la Sanidad, sino que constituye un verdadero Derecho que ostenta rango de derecho fundamental, pues así lo consagra el articulo 35 de nuestra Constitución.
Por eso, cuando observamos que los medios de comunicación determinan que la Administración de Justicia adopta resoluciones con incidencia plena tanto en el ámbito del sector público e incluso privado, que afecta directamente a puestos de trabajo potenciales o genera la extinción de otros ya existentes, y esto en momento de crisis y en una Comunidad Autónoma que ocupa el ranking de desempleados.
Aquél ciudadano normal, hombre medio, que posee una sensibilidad ponderada, equilibrada y no escorada ni en el aún en el ámbito de lo espiritual a una orientación concreta, y que además es conocedor de las dificultades actuales en poder poseer un puesto de trabajo u obtener una prestación estable, no vitalicia, ni inmodificable salvo por razones de Dios.
Se ve en la necesidad de interrogarse, a que obedece que un interés difuso que sólo ostenta el rango de derecho fundamental de tercer grado, y al que el Estado no se obliga a dar cumplimiento efectivo sino sólo le brinda la garantía de que velará porque sus recursos sean debidamente explotados, pueda primarse y sacrificarse por el primer derecho para el desarrollo de las personas y de sus familias que no es otro que el derecho al trabajo.
Obviamente hemos observado que las administraciones canarias, y hemos de decirlo, regidas por los nacionalistas no han querido defender con uñas y dientes más de doscientos puestos directos y unos cuatro mil indirectos en nuestra isla, al permitir que se cierre El Riquel de Icod, momento por cierto en que el máximo regidor municipal actúo como Don Tancredo, no miro hacía el frente sino de soslayo, claro el no pertenece al grupo de los desempleados, y nuestros Alcaldes se asemejan más que al de Fuente Ovejuna, al Rey de Francia, cuando un súbdito le clamo Majestad el pueblo pide pan, pues que le den galletas. Alcalde: el pueblo pide trabajo, pues que le den vacaciones ya que estamos en periodo de verano.
Juan Fernández del Torco Alonso, presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan)