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SB- Noticias.- El pasado martes 9 de junio tuvo lugar en la Sala San Borondón de La Laguna la charla-coloquio «El Plan Bolonia ¿hacia una Universidad para las élites?». En dicho acto intervinieron el filósofo, ensayista y profesor Carlos Fernández Liria, Adán González (Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario-AMEC) y Clara Serrano (estudiante de la Universidad Complutense de Madrid).
Fernández Liria explicó que, bajo su óptica, los males del Plan Bolonia se pueden resumir en que, «en principio, lo que se dice que es Bolonia, eso de la movilidad y la homologación de títulos europeos, no tiene nada de malo, lo único que pasa es que eso no existe. Se ha descubierto que en los países en los que ya se ha aplicado Bolonia, fundamentalmente en Alemania, la movilidad prácticamente ha desaparecido. En lugar de ser beneficiosa ha sido contraproducente. En cuando a la homologación, es un fracaso de antemano porque, de hecho, en España se ha optado por un modelo de cuatro años de grado y el último de máster, cuando en toda Europa, normalmente, se ha optado por un modelo de tres años de grado y dos de máster, con lo cual, la formación prácticamente se puede decir que es un fracaso, aparte de que hay muchas carreras que desde un primer momento han quedado fuera de Bolonia como Medicina o Veterinaria.» Según el filósofo, ensayista y profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, «lo que se dice que es Bolonia –que no tiene nada de malo– sencillamente no va a existir nunca. Lo que hay en el fondo son, sencillamente, los planes de la patronal europea, lo planes del mundo empresarial mundial, porque esto proviene en realidad de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que la universidad pública financie, con el dinero de los impuestos, cada vez menos años de estudios universitarios a precios públicos para la mayor parte de la población. Es decir, teníamos, por ejemplo, unas licenciaturas de cinco años con precios públicos y que la mayor parte de la población podía estudiar. De pronto sólo vamos a tener cuatro y cada vez más deteriorados y con más condiciones. Lo que pretenden es que la universidad verdaderamente pública, a precios públicos, sea cada vez a menos años y que el resto del dinero de los impuestos vaya, primordialmente, a aquellas universidades y sobre todo a aquellas facultades que tengan más interés empresarial. Se trata de una movilización empresarial para apropiarse del dinero de los impuestos y dedicarlo a sus propios fines privados.» Así pues, explicó Fernández Liria, «las facultades que van a salir mejor paradas, los proyectos de investigación, los departamentos, los grupos, en general de investigación van a ser aquellos que tengan un interés empresarial directo y que puedan producir beneficios y rentabilidad. Por ejemplo, un departamento que investigue un medicamento que pueda producir rentabilidad empresarial a una empresa farmacéutica. Eso, independientemente de que ese medicamento pueda ser juzgado con criterios objetivos, científicos, sobre si es beneficioso o si tiene unos efectos secundarios buenos o malos. Lo que se va a hacer es juzgar si tiene una rentabilidad empresarial importante o no. Ese es el cambio de modelo de Universidad.» «Actualmente confiamos en que la investigación científica es desinteresada, libre y que busca la verdad, no la rentabilidad. A partir de Bolonia, el dinero público de la universidad pública se pone a disposición de la rentabilidad empresarial en lugar de al servicio de la objetividad y la verdad», sentenció Fernández Liria. |