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La operación PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Isidoro García Pérez   
domingo, 11 de noviembre de 2007

Con cuarenta y siete años recién cumplidos, la hipoteca del piso ya pagada y asumido su nuevo estatus social, había decidió huir de las contradicciones de la izquierda e iniciar un dulce viaje hacia el centro derecha, pero seguía habitando en el proceloso mar de las contradicciones ideológicas, a caballo entre la chaqueta de pana de Felipe González y el último modelo descapotable de BMW.

En la clínica le habían garantizado que con aquella operación, subvencionada por el gobierno autonómico y realizada en un centro privado concertado,  terminaría aboliendo para siempre el ideario Marxista.

- Me siento bien, doctor. Ya no encuentro antipático a Mariano Rajoy, incluso el recuerdo de Aznar hablando con acento tejano hasta lo encuentro agradable, que gracioso cuando dijo aquello de que hablaba catalán en la intimidad ¿verdad?.

- Es lógico. Tenga en cuenta que le hemos practicado una lobotomía. Al separar los lóbulos cerebrales se pierde coordinación, se produce una pérdida de memoria selectiva y, en síntesis, la capacidad de crítica se ve bastante mermada.

- No obstante, sigo pensando en las clases sociales más desfavorecidas, aún recuerdo lo que significa la palabra lumpen. Me gustaría ser más de derechas para no tener cargos de conciencia.

- Bueno, podemos practicarle otra operación. Se profundizaría la lobotomía, para hacerla más radical y, de paso, se extrae un poco de masa cerebral. Aproximadamente unos 100 gramos de cada lóbulo.

- ¿Hay riesgos?

- Prácticamente ninguno. De hecho, el cerebro de las mujeres tiene unos 200 gramos de masa menos que el de los hombres y aún así son mejores estudiantes, pueden hacer varias cosas al mismo tiempo, pueden ser madres... incluso puede que con menos tejido periférico hasta terminaría votando al Partido Popular; muchas mujeres lo hacen.

- No se hable más. Si lo cubre el concierto con la Seguridad Social, adelante.

Se despertó de la operación con nauseas, sin duda fruto de la anestesia. Su mirada se perdió  en el espacio virtual que vive en los espejos. Tenía la cara hinchada. Intentó recordar la lucha antifranquista de su etapa universitaria y lo poco que recordaba le sabía a anécdota. Miró el ejemplar de EL PAÍS  que los médicos le pusieron  intencionadamente sobre la mesilla de noche e inmediatamente sintió repulsión por la cara de José Luis Rodríguez Zapatero. Pensó que se parecía a Mr Bean con esas cejas tan repeinadas y esos labios tan perfilados. Además, lo que decía el artículo bajo su foto se le antojaba una auténtica gilipollez...”Alianza de civilizaciones”, “concertación social”, “talante”... esas palabras no significaba nada, sólo le movían a la risa.

- Le daremos el alta dentro de tres días.

- Doctor, tengo un problema. Creo que la operación no ha dado resultado, al menos del todo.

- No me diga que aún es capaz de pensar.

- No, no estoy seguro de que lo esté haciendo, pero es que en las noticias viene la foto de una patera. He visto los ojos enrojecidos sobre la piel negra y he llegado a sentir lástima. Incluso me estremecí cuando supe que habían muerto trece por el camino. Joder, casi lloro al pensar que murieron persiguiendo una quimera. Creo que aún me queda algo de conciencia social. No creo que pueda ser totalmente de derechas.

- Coño. Tal vez no limpiamos bien el tejido adyacente y se quedaron restos de conciencia. A veces no se puede limpiar el tejido completamente. También podría ser que las áreas cerebrales que se activan en su proceso cognitivo global difieran de las de la mayoría. Igual hemos quitado masa cerebral del sitio equivocado... pero quitarle más masa cerebral podría ser peligroso. En términos generales, ha de saber que el viaje hacia la derecha no está exento de peligros.

- ¿Podría morir?

- No lo creo, pero las funciones cerebrales más elevadas podrían quedar comprometidas.

- Inténtelo, doctor. Quisiera poder decir que soy de derechas con orgullo.

La tercera operación fue un fracaso estrepitoso. El anestesista cometió un terrible error y un accidente vascular posterior a la operación provocó daños irreparables. Tuvieron que abrir el cráneo dos veces más para retirar coágulos y al final la pérdida de masa cerebral fue considerable: Casi total. Sorprendentemente, tenía un encefalograma que seguía mostrando cierta actividad.

Al despertar de la tercera operación tenía la mirada ausente, seguía el movimiento de las personas con la vista y aunque no intentó articular palabra alguna parecía fijarse en los detalles de la habitación.

Desayunó frugalmente. No intentó hablar en ningún momento y se comunicaba con gestos. Los médicos le acercaron un ejemplar del ABC, un número atrasado de “El Alcázar” y un formulario de afiliación al Partido Popular.

- ¿Qué mierda es esta?

El equipo médico habitual se miró entre sí atónito. Parecían sorprendidos de que pudiese articular palabras con esa normalidad.

- Tráiganme el periódico EL DÍA.

- ¿El DÍA?

- Joder ¡¡ En las Teresitas no ha pasado nada !! ¿Es que ya nadie escucha a Andrés Chaves ? ... ¡¡ Miguel Zerolo es inocente !!  ¡¡ Y el puerto de Granadilla es imprescindible !!

- No se altere, tenga EL DÍA de hoy.

- ¿Qué no me altere? Vaya una mierda de desayuno... ¡¡ Los jodidos negros de las pateras se están tragando todos nuestros recursos !!  Paulino... que traigan a Paulino para que  termine de una vez con las listas de espera... ¿Qué coño es eso de que quieren cambiar los nombres de calles franquistas?... ¡¡ Paulino !! ... ¡¡ Que López Aguilar nos va a invadir con pateras llenas de canariones !! ¡¡ y el puerto de Santa Cruz ya está colapsado !!

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