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Queridas Majestades: Me dirijo a ustedes para hacer mi carta de reyes. Sé que se suele pedir cosas a los Magos de Oriente pero quiero aprevechar que han venido por aquí y como al fin y al cabo son reyes y ricos igual me dispongo a relatar mis pedidos.
En primer lugar, quiero agradecerles que se dignaran a visitar las islas Canarias, ya que sí existimos, somos ese territorio casi siempre olvidado y que suele figurar en la cabeza de las listas de paro, listas de espera sanitarias, maltrato a las mujeres, inseguridad cuidadana, viviendas más caras, inmigración... en fin, para qué seguir si sus Majestades ya lo deben saber. Me he enterado que han visitado la isla de Tenerife y hasta se han subido en un tranvía. Yo les voy a pedir en esta carta que los millones de euros que costó y costará esta infraestructura innecesaria se inviertan ahora en otros asuntos que sin duda podrían haber solucionado muchos problemas del Archipiélago. Mi padre me contó que el tranvía no es ninguna solución, sino que había un político que de pequeño debió jugar mucho al escalestrix y ya de mayor lo quiso instalar de verdad para seguir jugando. Creo, si no me equivoco, que debe ser familia de los otros reyes, los de Oriente, concretamente de Melchior o Melchor... es que como soy pequeñito no sé escribir los nombres muy bien. No sé si lo saben, pero de un tiempo a esta parte, por estas tierras les da por hacer grandes obras: tranvías, auditorios, megapuertos... que destruyen zonas medioambientales fundamentales. Y yo me pregunto que cómo no llevaron a Vuestras Majestades por ejemplo a El Médano a darse un baño como despedida de una de las mejores playas del archipiélago. Creo que también han inaugurado por primera vez, que ya vendrán nuevas y más inauguraciones, una superbiblioteca con unos libros maravillosos, maravillosos porque me dijo mi padre que son invisibles. Eso no lo entiendo yo. Me gustaría pedirles que la cultura en nuestra tierra no sea metáfora de nada y que sea realidad y que las bibliotecas tengan libros de verdad para que nuestra gente pueda acceder a la cultura y disfrutar de ella, aunque claro, recuerdo ahora que mi papá me contó que a los políticos canarios no les interesa la cultura porque la gente dejaría de elegirlos. También sé que visitaron otras islas, hasta las más pequeñitas y olvidadas por todos, salvo cuando hay elecciones. Aquí quiero pedirles más justicia social e igualdad, y que todas las islitas canarias tengan las mismas oportunidades, no entiendan aquí el progreso que quieren realizar nuestros políticos sino verdadero progreso social: menos paro, mejores viviendas... En fin, que no quiero agobiar a sus Majestades con mis peticiones ya que sé que tienen otras muchas, pero sí me gustaría que la próxima vez que vengan, pidieran hacer un recorrido alternativo, por alguna de las zonas más interesantes de nuestra tierra: desayuno en un barrio de Santa Cruz, Añaza por ejemplo, paseo por las interminables colas de las autopistas, las que nos comemos por las obras del tranvía, ése que sin terminarse inauguraron sus Majestades y que nosotros los ciudadanos de a pie no pisaremos hasta dentro de mucho tiempo; podrían ir también al Hospital Universitario a ver cómo está el servicio de urgencias y por qué número van las listas de espera; podrían ir a La Laguna, bueno mejor no, ya que no podrían entrar por las numerosas obras que hay de cara a las elecciones. Bueno, pero no importa, nuestros bomberos les ayudarían a entrar, ¡oh no! Los bomberos no disponen de medios... Nuestros policías lo harían gustosos ¡oh no! Tampoco disponen de medios. Descartemos entonces ir a La Laguna. Podrían ir a almorzar pescado a Cho Vito, ¡oh no! Hay palas tirando las casas de los pescadores... Vayamos entonces a merendar y a bañarnos a La Tejita ¡oh no! Ya no existe la playa, ahora hay un puerto donde no hay barcos pero sí mucho piche. En fin Majestades, mejor no vengan a Canarias, porque lo poco que queda lo destrozarán en breve. Un besito y suerte. |