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 Entrevista a Domingo Martínez Berriel.
SB- Noticias.- Domingo Martínez Berriel, destacado miembro de Los Verdes de Fuerteventura, habló en Radio San Borondón sobre la polémica suscitada en torno a la instalación y ubicación de una nueva central eléctrica en la isla majorera.
Según Martínez Berriel, «Fuerteventura tiene un problema muy grande, que es el tema energético. Tenemos una central que está obsoleta, que se ha ido ampliando con el beneplácito y el consentimiento de todas las autoridades, y que está prácticamente en el centro de la ciudad. Todos los días se ve una nube tóxica sobre la ciudad de Puerto del Rosario. Todos los partidos que han gobernado el Cabildo no han sabido dar una respuesta a este problema.» Para el representante de Los Verdes de Fuerteventura, «ahora, de buenas a primeras, inventan hacer una obra faraónica por el estilo a Granadilla en el barranco de Agando. Hubo un levantamiento popular contra esa central porque iba a perjudicar al pueblo de Gran Tarajal, y no se le ocurre otra cosa al consejero, en combinación con un primo suyo, con Gustavo Berriel, que es alcalde de Antigua, que se haga en Monteagudo, que es una zona ZEPA [Zona de Especial Protección para las Aves]. Entonces, para darle ahora cobertura a esa central, pretenden desclasificar parte de esa zona ZEPA, con lo cual, estaríamos otra vez en un litigio producido y provocado por la mala gestión y planificación de la isla. Digo esto porque Fuerteventura está demostrado científicamente que podría ser autosuficiente en energías renovables. Tenemos un montón de sol, un montón de viento, la isla es llana y es facilísimo montar este tipo de infraestructuras. Sabemos que es una inversión grandísima pero que generaría muchos puestos de trabajo, nuevas posibilidades para la gente que se está formando y se podría conseguir una isla encaminada a ser sostenible. Parte de esa energía se podría utilizar para el uso agrícola de la isla, para consumir, al menos, los productos que necesitamos la gente que vivimos aquí. Nada de esto se hace, ni siquiera en plan proyecto experimental. Se gastan los dineros en causas perdidas como Tindaya, en defender cosas que no tienen sentido en la época en la que vivimos y en la crisis en la que estamos. Ese tipo de obras faraónicas que cuestan, en aquella época, cinco mil millones de pesetas, sin contar las exposiciones itinerantes, los paseos en helicóptero, los sondeos técnicos que se han hecho... En fin, es un saco impresionante de dinero y nadie es responsable de nada en la Comunidad Autónoma de Canarias– que es lo curioso– y nadie dimite. Creo que esto es grave.» |