| DESARROLLO | MEDIO AMBIENTE | SALUD | POLITICA | ENERGÍA | EDUCACIÓN | POLÍTICA SOCIAL | CULTURA | MEDIOS |
 

Calentamiento... mental Imprimir E-Mail
miércoles, 31 de enero de 2007

Se habla hoy mucho, en las tertulias radiofónicas, en la televisión, en la prensa, en las revistas científicas, del calentamiento global, de los agentes que han originado este fenómeno y de las nefastas consecuencias que puede tener en el mundo y en la población. Es un tema grave que no sólo necesita reflexión sino una acción decidida de remediarla antes de que sea irreversible, de que no tenga solución.

Pero al mismo tiempo, creo que paralelamente a ese calentamiento global físico, se está produciendo también “un calentamiento mental” que quizás explique unas pautas de comportamiento bastante negativas de determinados seres humanos que forman parte de nuestro entorno, o que dirigen los destinos de pequeñas y grandes naciones.

No dejan de causar estupor y asombro las noticias que nos llegan sobre acciones violentas que nos inclinan a pensar que se ha perdido por completo el respeto a la vida, a la dignidad y a los derechos humanos. En nuestro país conocemos hechos alarmantes que nos indican que algo no va bien, que es preciso buscar medidas correctoras o lanzar mensajes tendentes a la regeneración social. Jóvenes, niños que acosan y maltratan a sus compañeros de clase, que se regodean de sus acciones grabándolas en video o en sus móviles. Mendigos que son apaleados y muertos por una juventud reaccionaria. Utilizar los campos de fútbol, o un enfrentamiento futbolístico, o una manifestación o defensa de unos ideales políticos para dar rienda suelta a las pasiones, a la violencia a la irracionalidad. Mujeres maltratadas y asesinadas por sus parejas o ex –parejas, que siguen las pautas de un machismo atávico y trasnochado que debería estar completamente desterrados an estos tiempos. Profesores que son amenazados y en ocasiones golpeados por sus alumnos. Ancianos machacados, olvidados por una sociedad que quizás ellos mismo contribuyeron a construir.

Y si nos fijamos en las relaciones existentes entre nuestros políticos, sean nacionales o autonómicos, los que gobiernan y los que están en la oposición, existe un “calentamiento” progresivo y violento en su dialéctica que en la mayoría de los casos no obedece a criterios de racionalidad y cordura. Sólo les falta liarse a tortas (como los parlamentarios mexicanos el otro día), o a tiros.

En el ámbito internacional, vemos como dirigentes de grandes potencias, que deberían dar ejemplo de equilibrio, moderación y ética, se erigen en gendarmes del mundo y deciden de una forma frívola e irracional realizar invasiones, crear conflictos armados y tensiones, provocar genocidios y muertes de mujeres, niños y ancianos. Un mal ejemplo que luego siguen otras naciones menos poderosas y desorganizadas en otros puntos de la tierra, donde se engendran luchas tribales y partidistas, actuaciones de guerrillas, de paramilitares, de traficantes de drogas y mafias que imponen su ley y llevan la violencia a límites extremos.

¿Qué está ocurriendo?.¿Por qué tanta violencia y tan poco diálogo y deseos de entendimiento?. ¿Por qué un chico joven y a lo mejor de buena familia, decide un día coger un rifle o una pistola de su padre para realizar una masacre en su colegio, o en plena calle?.¿Cómo puede explicarse que un dirigente mundial que se cree “civilizado”, e incluso que habla con Dios y recibe “revelaciones” divinas, pueda ordenar el bombardeo de una población civil, y luego irse a dormir tan tranquilo?

Sí, evidentemente, existe un calentamiento global de las mentes. Es como si paulatinamente las sociedades, en general, estuvieran perdiendo el norte, no sé si influidos por ese cambio climático que se avecina, o por el envenenamiento que sufrimos constantemente procedente de diversos frentes a la vez. Quizás porque nos empeñamos en soslayar una serie de valores que constituyen los cimientos de una sociedad civilizada, equilibrada, justa, solidaria y tolerante.¿O es que esto entra ya en el reino de la utopía?

La violencia y la desvergüenza se nos introduce diariamente de forma sutil y subliminal en nuestros hogares. En ellos tenemos seres con una personalidad y una mente en formación. Pueden recibir una buena educación y una orientación positiva si alguien se encarga de encauzarles por ese camino. Pero también conducirles al fracaso, a la reacción y a la frustración si no tienen unos conceptos morales, éticos y cívicos muy claros. Son muy influenciables y esas normas de conducta son semillas que sembramos en su ser y que producirán frutos, Se recoge lo que se siembra. La televisión, determinadas consolas y video-juegos, películas de contenidos poco edificantes, en niños a los que sus progenitores no ponen límites, pueden ser las causas de que al final estas mentes en formación crean que es normal la utilización de la violencia para resolver problemas, o el fraude, el robo, el consumismo compulsivo, el logro de sus caprichos, o la infidelidad, o el consumo de drogas. Estamos creando una futura sociedad desestabilizante, un calentamiento de las mentes. Si a esto unimos, la conducta de muchas parejas que no asumen su papel de padres, estamos fabricando un explosivo.

 
< Anterior   Siguiente >
R. San Borondón
Programación
Frecuencias
Emisión por Internet
Fonoteca
Sala S. Borondón
Actividades
Cinemateca
Programación
Publicidad

Publicaciones
Humor
LA VIÑETA LA VIÑETA
NOTICIAS Sin Confirmar
Encuestas
¿Estás de acuerdo con la autosubida de sueldo de nuestros parlamentarios?
 
Lo más leído
SERVICIO RSS