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R.E.F. y crisis económica Imprimir E-Mail
martes, 30 de enero de 2007

El diario "Vancouver Sun" canadiense refleja en un artículo reciente las estimaciones del Presidente de la Asociación para el estudio del cenit del petróleo y el gas (ASPO), el geólogo Kjell Aleklett, que estima, junto al Profesor Robert Millar, de la Universidad de British Columbia, que en el año 2015 el mundo bombeará aproximadamente un 25% menos de petróleo que hoy. Supone entonces esa estimación -- ASPO representa hoy a la unión de expertos geólogos más autorizada e independiente que existe para poder ofrecer Informes al respecto - que en ese año el mundo podrá bombear unos 62 millones de barriles de petróleo cuando un crecimiento sostenido de la economía al 2,5% anual durante esos nueve años (2006-2015) hubiera requerido 105 millones de barriles de petróleo al día al final de ese periodo. Por lo tanto, en sólo nueve años, las economías del mundo tendrán que funcionar con algo más de la mitad del petróleo que precisarían en una evolución convencional del sistema.

En algunos mentideros económicos se habla ya abiertamente no de si va a haber o no una crisis económica, sino de cuándo se producirá ésta. Habida cuenta de que existe una relación directísima entre crecimiento económico y energético y que la eficiencia energética tiene el límite de los "rendimientos decrecientes", el decrecimiento energético producirá decrecimiento económico. Y teniendo en cuenta, además, que el petróleo carece de sustitutos de tanta intensidad energética en la mayoria de los procesos industriales actuales, especialmente en el transporte -- alma mater de la globalización y el turismo -, está servida la recesión económica. La diferencia con otras crisis económicas es su carácter permanente y creciente, dado que el declive de la disponibilidad de petróleo será, por motivos geológicos, cada vez mayor.

La gran mayoría de los economistas, salvo dignísimas excepciones, carece de los ingredientes precisos para entender el declive energético -- económico: no quieren pensar que la tierra es finita, y que los recursos se agotan; se resisten a las leyes de la termodinámica, que invalidan las pretendidas soluciones tecnológicas, con un rendimiento mucho menor que el crudo. Los economistas que presiden organismos de todo tipo y hacen estupendas predicciones económicas no entienden que estamos ante un cambio de ciclo histórico. Siguen trabajando sobre la "tierra plana" y el "ilusionismo tecnológico" como premisas trágicamente inviables en el escenario de la vida real.

Por otro lado, el Gobierno de Canarias, una entidad autista más, como tantos organismos e instituciones, al llamamiento dramático de los geólogos expertos en recursos energéticos, sigue planificando un Régimen Económico y Fiscal expansivo, como si aquí nada pasara. Como simplemente es difícil de aceptar el hecho de que 54 de los 65 países productores de petróleo ya están en declive; que desde 1982 se consumen más barriles de petróleo que los que se descubren, o que desde la década de los sesenta han bajado espectacularmente los descubrimientos anuales de petróleo; como es difícil de aceptar que estamos ante el comienzo del declive permanente del recurso energético que es base de nuestra civilización, pues ignoramos los hechos y trabajamos por la comunidad como si esos hechos no existieran.

Estamos ante los preliminares de una profunda recesión económica, debido a que los recursos naturales -- petróleo -- están comenzando la larga senda del declive. Es un cambio de era energética, histórica y económica, y los análisis económico-financieros hijos del petróleo barato carecen de sentido. Ya EE.UU. está dando síntomas evidentes de agotamiento del modelo -- las invasiones no están dando el rédito esperado, y su déficit es insoportable -; uno de los protagonistas del crecimiento de las últimas décadas -- el sector de la construcción -- comienza a tambalearse, al tiempo que se resienten todos los procesos industriales porque las materias primas han registrado subidas de precios espectaculares y el transporte en todos sus modos ve con pavor cualquier nuevo repunte del precio del crudo, repuntes que, por motivos geológicos, insistimos, presenciaremos.

Probablemente se podría hacer mucho más que presentar un REF imbuido de expansionismo económico que está empezando a ser hoy ya historia, sin haberse aprobado su reforma y prórroga. Ser conscientes del declive energético y actuar teniéndolo en cuenta nos permitiría preparar mejor a las sociedades para afrontar esta nueva etapa. Se está optando, en cambio, por la huida hacia delante, por el tosco negacionismo y el agujero en el suelo del avestruz como estrategia del economista/gestor público/privado que, negando la realidad, pretende crear una sobre el papel. Ocurre que el papel, como se dice, lo aguanta todo, y nuestra sociedad se dirige hacia una crisis grave de sectores económicos claves sin que los que tienen la batuta de la sociedad hagan nada por advertir a la sociedad. Parece ser que nos daremos cuenta cuando ya sea demasiado tarde. Lástima del precioso tiempo perdido.

 

 
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