En un contexto de especial sensibilidad del sector educativo en Canarias, mientras charlaba con unos compañeros del instituto, llama mi atención el título de un artículo que pululaba por allí; este era: “Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas”. Me aproximo, lo cojo y observo que fue publicado por un periódico digital –www.xlsemanal.com/perezreverte- el pasado 22 de marzo. El autor del mismo, Pérez Reverte, en un intento de burda imitación del genial conceptismo quevediano, me produjo tal náusea que tuve que recurrir a una pastilla de modesta valeriana para intentar controlarla. Aún sin leerlo, me dirijo a la cafetería del Centro y se lo muestro a dos profesores de mi Departamento (Lengua Castellana y Literatura) y estamos de acuerdo en que un título tan llamativo y con un eufemismo tan soez, ya anticipa el contenido del mismo y pienso: “Este es de los muchos que necesitarían un repaso de la asignatura Educación para la Ciudadanía”. Posteriormente, tras la lectura íntegra del mismo, verifico que nuestra percepción inicial no iba desencaminada; su contenido no escatima adjetivos dirigidos a losenseñantes como esta muestra: “tontos de ciruelo”, “capullos”, “pequeño cabrón”, “delincuente psicopedagógico”, “infames maestros”... ¡Aplíqueselo, Sr. Reverte!
La semana que acaba de concluir (por la semana del 18 al 24 de febrero de 2008) ha estado marcada por el conflicto de los docentes en los institutos y escuelas de las islas. Los colegios están que arden a cuenta de la ya famosa homologación. Objetivamente, hay una verdad incuestionable: los maestros y profesores tienen un nivel académico cuyo salario no se corresponde con el que perciben los funcionarios de su misma categoría. Punto. Aquí no hay matices.
Esta tarde me llamaron de EL Día y de La Opinión para preguntarme por la resolución del consultivo. Así es que supongo que saldrá algo mañana. Como todos saben, ya en el 91 el Consultivo también se pronunció en contra de la homologación, aunque dejaba la puerta abierta a que la "voluntad política" pudiera hacerla, como así fue, por decisión unánime del Parlamento.
Soy profesora y madre como la mayoría de mis compañeras y desde hace mucho tiempo venimos padeciendo las descalificaciones sistemáticas de la administración.
Pertenezco a una generación en la que se profesaba al profesorado un profundo respeto por parte de toda la sociedad y siento por cada uno de ellos una honda gratitud.
Escrito por AMPA del CEIP Toscal-Longuera de Los Realejos
miércoles, 05 de marzo de 2008
AMPA del CEIP Toscal-Longuera de Los Realejos.-
La Asociación de Padres y Madres del Colegio Público Toscal-Longuera de Los Realejos quiere manifestar su malestar por la situación que se está generando en la enseñanza pública y pide al Presidente del Gobierno de Canarias D. Paulino Rivero que tome cartas en el asunto y arregle de manera inmediata esta problemática que está deteriorando el necesario buen clima educativo.
El pasado sábado, día 23 de febrero (una fecha incómoda), el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, se dio un paseo por la Aldea de San Nicolás, a la que llegó en helicóptero, y no por la desesperante carretera que debe sufrir todo hijo de vecino. Allí pudo amasar gofio, hacer un queso, demostrar sus múltiples habilidades agropecuarias y hacerse la foto de rigor de cara a la campaña electoral: la cuestión era sacar votos en una isla en la que nunca hemos visto su rostro en los carteles, y mejor aún si es en el pueblo natal de su actual rival en las lides del nacionalismo y antaño compañero de siglas. En su séquito, con más pena que gloria, iba también su flamante Consejera de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, la muy bien pagada y harto ineficaz Milagros Luis Brito.
La Consejería de Educación, a la vez que nos insulta, miente a la ciudadanía canaria sobre nuestra profesionalidad y sobre nuestras demandas. Por ello, creemos necesario mantenerles informados y aclarar, por si no lo hemos hecho suficientemente, los motivos que nos han llevado a más del 80% del profesorado canario a mantener una lucha por la que considera una reivindicación justa.