El hidrógeno no es un combustible. Para obtener hidrógeno hay que emplear energía, porque es un elemento químico que no se encuentra libre en nuestra naturaleza. Su uso actual está concentrado en algunos procesos de la industria del refino de petróleo, y en la síntesis del amoniaco para la obtención de fertilizantes. Se obtiene en su práctica totalidad a partir del reformado del gas natural (el gas natural es, sobre todo, metano, y el metano tiene cuatro átomos de hidrógeno), aunque también se puede obtener del agua, a través de la electrólisis.
La Agencia Internacional de la Energía, el organismo de los países de la OCDE que asesora a éstos en materia energética, en su Oil market report – Medium Term de Julio de 2007, advertía que, en el paso a la próxima década, esto es, en poco más de dos años, existirán problemas de escasez de suministro de gas natural. Este enfoque entronca con la extendida visión del gas natural como combustible alternativo al petróleo y sustituto abundante para sus usos habituales, especialmente el de generación eléctrica o industrial. El contenido de este documento es de libre acceso a través de cualquier buscador de internet:
En noviembre de 1992 Anatael Meneses, Presidente de la Junta del Puerto de Santa Cruz, anuncia la construcción del Puerto Comercial e Industrial de Granadilla, con el fin de abastecer con Gas Natural a las nuevas centrales. A finales de 1992 se elabora el “Plan de Gasificación para las Islas”, que basa su rentabilidad y viabilidad, en que el gas se utilice para las Centrales Térmicas.
La introducción en Canarias del Gas Natural forma parte de una trama imposible de desligar: centrales térmicas, combustibles fósiles, tendidos de alta tensión y puertos de Arinaga y Granadilla. El hallazgo en aguas de Lanzarote de reservas en este sentido se suma a la polémica. La historia gaseosa comienza en 1986, cuando el Pacto de Progreso que gobernaba Canarias (PSOE, ICU y AM) elabora el PECAN con la posibilidad del carbón como combustible.
El inglés Thomas Robert Malthus, uno de los grandes economistas clásicos, a caballo entre el siglo XVIII y XIX, y autor del “Ensayo sobre el principio de la población” (1798), estimó que había un problema de recursos para abastecer a una población que crece de forma geométrica, de forma tal que, con una producción agrícola que crecía de forma aritmética, era inevitable, salvo que se adoptaran medidas drásticas que hoy probablemente consideraríamos inmorales, que la miseria y el hambre se apoderara de la población pobre, de forma creciente.
El diario inglés The Guardian se hacía eco recientemente de las declaraciones del lider del "Partido Nacional Británico", Nick Griffin, una formación política de extrema derecha, que está situando, junto al discurso xenófobo y racista que suele caracterizar a estos grupos, una anunciada gran crisis, motivada por el declive energético y el cambio climático, y considerando este hecho como una oportunidad histórica para que su formación alcance el poder en las islas británicas
Usted pertenece a la civilización del hidrocarburo, mal que le pese. Y piense que no está solo, por favor: somos 6.600 millones de habitantes del Planeta, un número 6 veces superior al de hace poco más de un siglo – fabuloso crecimiento fruto de los combustibles fósiles - , aunque es usted uno de los más afortunados: come tres veces al día, tiene agua potable, acceso a la movilidad privada, techo que no se cae con las lluvias, sin riesgo grave de contraer enfermedades infecciosas, con una esperanza de vida de las mayores del mundo. Todo un privilegiado ciudadano hijo y fruto del petróleo abundante y barato. ¿O acaso pensó alguna vez que era posible este milagro sin abundante energía?