Escrito por Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz
Insisten los de la Red (que, por cierto, ya no es de debate) Avante Canarias en su defensa del proyecto de puerto de Granadilla. Y para ello, no dudan en hacer un potaje peculiar con las verdades, las medias verdades y, directamente, las falacias. Un laberinto en cuyos vericuetos, deslizan de nuevo lo único que interesa a este grupo: intentar demostrar las ventajas del dichoso puerto.
Inmersos en la recesión, conviene centrarse en la necesidad de hacer reformas. En primer lugar, parece inevitable plantear que es preciso afrontar determinados cambios. Una vez que un proceso veloz de “descrédito” financiero, entre otros factores, nos ha llevado a la vertiginosa velocidad de expulsión del mercado laboral de decenas de millones de personas en el Mundo (la Organización Internacional del Trabajo estima en cincuenta millones el número de nuevos desempleados que se pueden generar este año), se puede coincidir fácilmente en que algo no funciona en el actual entramado socioeconómico, y que es preciso orientar el sistema hacia un modelo que incluya, frente al excluyente que se quiere consolidar.
Varios importantes geólogos y analistas del sector de los combustibles fósiles han mostrado su convencimiento de que julio de 2008 supuso una especie de involuntario paso del rubicón hacia un terreno socioeconómico desconocido en los tiempos contemporáneos: entienden que hace algo menos de un año se registró el mayor volumen extraído y procesado de líquidos combustibles de la Historia (con h mayúscula).
El año 2004 ha sido, hasta la fecha, el momento de mayor extracción de petróleo por parte de los doce países mayores productores de crudo no integrados en la Organización de países exportadores de petróleo (OPEP). Y el año 2005 ha supuesto el techo de producción de Arabia Saudí, el país rey de las reservas de crudo en el Mundo, que comanda precisamente la OPEP por bombear casi la cuarta parte del precioso líquido, por parte de este conjunto de Estados. La referencia a esas fechas surge de la recopilación de datos por parte de expertos en recursos energéticos que aportan sus conclusiones en torno a la página especializada en Internet: www.theoildrum.com, de libre acceso.
En los últimos días se han venido sucediendo en torno al gas un cúmulo de sucesos a nivel internacional, nacional y local que vienen a corroborar la tesis que venimos defendiendo, desde hace meses y meses, de que este combustible fósil y por tanto altamente contaminante al liberar gran cantidad de metano en todo su proceso de extracción, traslado y utilización, no supone una alternativa válida para Canarias sino mas bien todo lo contrario: agudiza nuestra dependencia.
Según Fatih Birol, el Director de la Agencia Internacional de la Energía, los grandes consumidores de energía nos enfrentamos ante un problema clave, reflejado en el Informe anual de este organismo de 2008, que está centrado en el declive de los actuales yacimientos de petróleo. Afirmó en una reciente comparecencia ante el Council of Foreign Relations que, aunque la demanda de petróleo no creciera hasta el año 2030 (lo cual sería algo insólito en la Historia de la Era industrial y, desde luego, sometería al Mundo a una profunda depresión de su actual modelo económico), “harían falta, hacia esa fecha, cuarenta y cinco nuevos millones de barriles de petróleo – el equivalente a cuatro Arabia Saudís – para compensar el declive de los yacimientos actuales, que estimamos en un 6,7% anual”.
Uno de los usos esenciales del gas natural en el Planeta es el de posibilitar la calefacción que otrora garantizara el carbón y, más allá, la madera, mientras hubo bosques suficientes. El Gas Natural ha sido el último hidrocarburo en incorporarse al llamado “mix energético global” – básicamente tras la segunda guerra mundial -, y hoy es un elemento importante, además de para permitir la supervivencia en las latitudes del Norte, también en la garantía de suministro eléctrico y, sobre todo, de importantes sectores industriales, especialmente en los países más ricos del Mundo.