TRASTORNOS DELIRANTES O MALA FE O DE CÓMO SE LAS INGENIAN ALGUNOS PARA HACERSE ENEMIGOS SIN NECESIDAD. RESPUESTA A OCTAVIO HERNÁNDEZ
Julián Ayala Armas
A principios del pasado mes de abril Canarias-semanal.com dentro de un dossier sobre el asesinato hace treinta años del estudiante Javier Fernández Quesada publicó el texto de mi intervención en la presentación del número 11 de la revista Canarii (dedicado casi íntegramente a ese hecho histórico), que había tenido lugar días antes en La Laguna y en Las Palmas de Gran Canaria. En ese texto hacía la siguiente aseveración: “Javier era un estudiante normal, sin especial relevancia política, pese a las versiones interesadas que posteriormente han tratado de convertirlo en una especie de símbolo del nacionalismo y la independencia de Canarias”.
La cuestión del Sahara Occidental lleva en la agenda de las Naciones Unidas más de cuarenta años. La antigua colonia española- un trozo de desierto del tamaño de Colorado justo al sur de Marruecos- es el último Territorio No Autónomo de África. Mientras a casi todas las antiguas colonias europeas se les han permitido algunas medidas de autodeterminación, la población autóctona del Sahara Occidental no ha tenido todavía la oportunidad para pronunciarse sobre su estatus final. La razón del retraso de este acto de autodeterminación es bastante sencilla.
Guardo un recuerdo de mi infancia que me acompañará siempre, es el de mis profesores a lo largo de esa cosa que se llamó primaria, luego bachillerato elemental con su correspondiente reválida, y posteriormente bachillerato superior, también con su reválida, hasta llegar hasta el COU.
Decía el consejero de Presidencia del Gobierno de Canarias, señor Ruano, que si se convierte a una cabra en funcionaria no da leche. Más o menos entendemos que si una persona adquiere ese puesto, ( por oposición, porque los hay que llevan años y años en interinidad) no da golpe. Lo cual no es cierto porque, dentro del funcionariado existe gente seria y trabajadora, aunque, como en todas partes, habrá también quienes no se esfuerzan demasiado o, si está de cara al público, no le atiende de forma eficaz y correcta.
Vivimos en el País de los Eufemismos. Procuramos no llamar casi nunca a las cosas por su nombre, tal vez para no molestar a muchos de los que puedan escucharnos, si usamos una palabrita desabrida pero que se acerca más a la realidad. Así, unos totorotas, (y esto sí que es un eufemismo) en vez de decir clara y llanamente que Canarias debería ser una nación independiente, con todas sus consecuencia, incluyendo una integración en la Unión Europea, que a los mejor nos beneficiaría, proclaman una Estado Libre Asociado, o sea, libre... pero algo atado a alguien más poderoso.
Escrito por Aureliano Francisco Santiago Castellano
martes, 06 de mayo de 2008
Aureliano Francisco Santiago Castellano.-
Es cierto que hay conservadores y conservadores, como seguro que progresistas más tibios y progresistas más coherentes con sus principios a la hora de aplicar o reivindicar las medidas económicas necesarias para un buen gobierno. Pero cada vez está más claro que mientras los segundos evolucionamos hacia posturas más flexibles, los primeros, con su neoliberalismo economicista tienden a tirar sólo por los de siempre. La derecha política canaria, bien posicionada en el actual gobierno y no sólo por la presencia en su seno de José Manuel Soria, presentaba el pasado 18 de Marzo un conjunto de medidas tendentes a paliar la evidente desaceleración que se ya se registra en los principales indicadores de la economía de las islas. Se refería el señor Soria en la presentación de las “recetas” que ha diseñado su departamento para dice “dinamizar” la economía, que los objetivos a conseguir irían, desde contener el gasto público, impulsar el consumo privado y fomentar la inversión de capital a impulsar la exportación y mejorar nuestra competencia en los mercados. Si a esto le sumamos las declaraciones que ha realizado desde entonces y en las que incluía su intención de acabar con el “excesivo” intervencionismo público, de “relajar” el reglamentismo que dice disuade al inversor y de revisar las directrices de ordenación para activar de nuevo el sector de la construcción, ya podemos suponer qué economías pretende “dinamizar” el gobierno y qué otras, las maltrechas economías familiares, tienen un segundo o tercer grado de prioridad en sus miras.
El sistema jurídico es una asignatura pendiente. Desde que Montesquieu sentara las bases de la democracia con el equilibrio de poderes, el judicial sigue lleno de paradojas. Tiene la última palabra en un conflicto por encima del legislativo y el ejecutivo. Una contradicción. La elección de los Órganos del Poder Judicial la hace el poder político, cuando debiera ser asépticamente profesional. Una misma ley puede ser interpretada de diferente manera según qué juez. Un caso puede dormir en Juzgados hasta el día del fin del mundo por la tarde. Parte de sus medios son deficitarios y anticuados. Se suele decir que la Justicia es igual para todos, excepto, claro está, para quienes pueden pagarse una millonada de euros –a veces robados al pueblo- para dejar la prisión. O para los que se pueden permitir aportar un aval al denunciar. Aparte de casos de manifiesta irresponsabilidad. Pero con el presente título quiero referirme más bien al poder legislativo, al Parlamento, donde los partidos elaboran las leyes. No es por dar ideas. Sus señorías bien que cobran. Pero allá van unas cuantas.