La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias se ha especializado en listas de espera.
En la Sanidad Canaria hay que esperar para todo, consultas de primaria y de especializada, pruebas diagnosticas, urgencias, intervenciones quirúrgicas, hospitales de media estancia, centros de larga estancia y así un largo etcétera, que llega hasta que tengamos que esperar para hacer una reclamación , ya no digamos para su respuesta y solución.
La sanidad pública en nuestro país está considerada de buena calidad y con ofertas y prestaciones de alto nivel, asistida por buenos profesionales de ejemplar dedicación, con modernos hospitales equipados con alta tecnología. Dicho así parece que, entonces, no se entiende por qué existe entre la ciudadanía y los agentes sociales y políticos un debate que cuestiona la “salud” de nuestro sistema público sanitario de forma permanente. No se entiende, entonces, que nuestra sanidad, y especialmente la canaria, estén en los últimos puestos del ranking nacional y que se demuestra, con cifras y estadísticas, las precariedades que soportamos los ciudadanos de estas islas.
De verdadera operación cosmética se pueden definir todos los intentos de la Consejería de Sanidad en relación con el sistema público de salud; de auténticos planteamientos electorales y propagandísticos lo que nos quiere vender a los ciudadanos canarios; de mensajes mediáticos conducidos por grupos de opinión de editoriales que no hacen sino vender humo y ocultar las carencias y desaguisados que padecemos en materia de gestión sanitaria en connivencia con los grupos gobernantes en el poder.
Desde hace años venimos asistiendo a un considerable deterioro de la sanidad pública, paso necesario para que la gran potenciación de la sanidad lucrativa privada, a base del dinero público de los conciertos que los gobiernos de CC han desarrollado con sus mentores y amigos empresarios de la mencionada sanidad privada, pudiera ser de nuevo rentabilizada mediante la derivación de la asistencia más “rentable” de pacientes de la pública así como, vía aseguramientos profesionales, de empresa o como particulares. Mientras, se ha ido produciendo la descapitalización del sistema público que al perder esos recursos desviados sufrirá la consiguiente insuficiencia de programas, equipos y personal, cuando no inoperancia, y su dañina repercusión en los pacientes.
Hemos conocido últimamente, por los medios de comunicación, que el agua que consumimos en Tenerife, es insalubre y atenta contra nuestra salud, en este caso debido al exceso de flúor.
En los tiempos de Franco había un dicho que decía “se prohíbe hablar de lo que ven, sienten y padecen solo esta permitido hablar bien de lo que dicen los periódicos “. Hoy en día los herederos de aquellos que mandaban, no olvidemos que alguno de las mas viejos incluso ocuparon cargos con la dictadura y la mayoría de los que restan provienen de partidos disfrazados de cuando la Transición, ya que no pueden prohibir, mienten a través de los medios de comunicación que dominan.
Uno de los servicios públicos que peor funcionan en nuestra comunidad es el del sector de la sanidad. Nos hemos acostumbrado, sin casi sorprendernos y soportarlo con resignación, a esta grave deficiencia social a la que tenemos derecho a recibir en su totalidad y con garantía, según se contempla en la propia Constitución Española y en la Europea, reconociendo el derecho a la salud.