Lo que me faltaba, acabo de recibir desde la Presidencia del Gobierno de Canarias, supongo que como presidente de la Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz, convocatoria oficial para participar en la elección de representación en el Patronato de la Fundación Pública “Observatorio ambiental del Puerto de Granadilla”. Antes de proseguir, aclarar que se trata de constituir una fundación que controle que se cumplan las medidas correctoras y compensatorias impuestas por la Unión Europea y que esa infraestructura se ejecute con total respeto ambiental, por lo que ya me parece una falta de respeto que en la convocatoria se ponga en minúscula la palabra “ambiental” y en mayúscula “Puerto”, lo que deja bien claro que es lo que realmente prima en todo esto.
La zona baja y costera del término municipal de Tacoronte, protegida en parte por la declaración del Paisaje Protegido Costa de Acentejo, constituye un área de notable interés ecológico y paisajístico. Sus imponentes acantilados constituyen el hábitat de un buen número de especies de la flora vascular y la fauna (tanto invertebrada como vertebrada), que encuentra refugio en un enclave de difícil acceso y, hasta ahora, mayoritariamente no muy transformado.
La Semana Europea de la Movilidad que propicia el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria me sirve para defender un modelo de ciudad que no esté condicionado por el coche particular como medio de transporte habitual, considerando además que lo que se promociona en esta semana debería ser lo normal a lo largo del año. No es corriente ver en los medios de comunicación posturas favorables a esta línea de pensamiento. Sólo los movimientos ecologistas y algún que otro programa político en época electoral hacen referencia a la defensa de una movilidad basada en los intereses de la colectividad.
Estoy indignada con la clase política que dice representarnos, sobretodo en el tema del medio ambiente. Aunque éste nos preocupa mucho y nos afecta directamente, ellos suelen tomar decisiones al respecto sin tener en cuenta la participación ciudadana y la opinión de los técnicos medioambientales. Durante décadas, científicos y ciudadanos sensibilizados por la problemática medioambiental nos venían advirtiendo de los peligrosos efectos de una excesiva emisión de gases invernaderos a la atmósfera. Hasta que no nos visitó un señor de fuera, el laureado Sr. Al Gore, no nos hemos tomado en serio el calentamiento global del Planeta. En Canarias, otro desastre ecológico, que va a peor, está provocado por una superboblación y una excesiva urbanización del territorio, verdad ésta, que incomoda a muchos políticos y empresarios con intereses urbanísticos particulares y que quieren pasar por encima de los intereses y derechos del resto de los ciudadanos canarios. Una forma sutil de destrucción del territorio insular son los campos de golf.
DESCRIPCIÓN: El espacio incluye un sector litoral muy abrupto, de grandes acantilados, que se extiende desde Mesa del Mar hasta la Playa del Bollullo, en la costa norte de la Isla de Tenerife. Los acantilados son de gran belleza y espectacularidad, desembocando en ellos numerosos barrancos.
Pasados unos días de los gravísimos incendios que han asolado este Archipiélago Canario, debemos plantearnos todo lo mal que las cosas se vienen haciendo, que, de proseguir, terminarán cercenando nuestro futuro. Me centraré en quien creo que es el máximo responsable final de todas las actuaciones disparatadas que se llevan a cabo en esta tierra, el Gobierno de Canarias. Sin duda alguna, además, es nuestro propio gobierno quien tendría que contar con los medios necesarios y suficientes, para hacer frente, de forma efectiva, a los numerosos azotes con los que la naturaleza nos viene respondiendo, cada vez con más virulencia, a nuestras propias actuaciones contra ella, por un gravísimo deterioro del Medio Ambiente que está acelerando el indeseado Cambio Climático.
Está causando cierta irritación el hecho de que el cambio climático y el calentamiento global se utilice demagógicamente en muchas partes del mundo. En el plano insular, determinados líderes políticos quieren abanderar este movimiento, aunque saben muy bien que poco o nada pueden hacer al efecto. Pero no se preocupan demasiado de que el ciudadano de a pié tome conciencia de este problema ni de ofrecerle una verdadera educación medioambiental. Es más, estos mismo políticos han sido culpables, en la mayoría de los casos de que en Canarias, se hayan deteriorado irreversiblemente en determinadas zonas, o de que cada cual campee a su antojo en parajes protegidos o en zonas de dominio público. Un territorio tan reducido y frágil como el nuestro requiere más atención, desde el punto de vista ecológico, que lo que nuestra sociedad y dirigentes políticos se imaginan. Nunca han pensado en la sostenibilidad, aunque ahora hablen mucho de ella.